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8 Febrero, 2021 | Helados Shock

Ya conté varias veces que tenía una heladería con la que me fundí, lo que nunca dije fue el nombre: Shock. Son esas decisiones que uno piensa “la llamo así y es un éxito”, gran error. El motivo por el que había sido creada era muy importante para nosotros, porque era para costear el tratamiento y poder ser padres, algo que logramos pero no con la ayuda de este proyecto.

Era un viernes de noviembre de 2010 y llovía. Calor, humedad, y yo repartiendo los pedidos en un Ford Taunus azul de techo negro, cuatro puertas, año 1983. Me llevaba como podía el Taunito, ya a esa altura en el quinto pedido de la noche. Me sentía Reutemann, dejaba uno y salía volando para dejar el siguiente, siempre con mi misión de ser puntual. No me gustó nunca que la gente esperara mucho tiempo, siempre me ponía en su lugar. Ellos querían el postre y no había lugar para las excusas. A 20 cuadras de la heladería voy a doblar a mi derecha y opa, el volante giraba y las ruedas no. No sabía qué hacer. Empecé a meter rebajes porque no podía frenar de golpe.

La gente me gritaba que me corriera, pero yo no podía hacer más que reírme. Lo llamé a mi hermano Leo y la única forma que encontramos de moverlo fue que mientras uno lo empujaba, el otro le iba pegando patadas a las ruedas para que giraran. Hoy, a más de diez años de ese día, me río de ese Taunus loco. Tengo una flota de camionetas y camiones con los que llevo las pantalla LED a todo el país y manejo un auto importado, pero nunca me olvido del camino recorrido con millones de tropiezos. Acá estamos, con fuerza, pensando en el futuro y en los proyectos. Que una rueda no te detenga, que un tropiezo no te asuste, reíte de la desgracia, porque sino no te levantas nunca de la cama.

Yo escucho muchas veces la palabra “bajoneado”, “estresado”, y realmente no entiendo. Hace una semana tuve la suerte de estar en la playa con mis hijas. Estaba tomando una limonada en la barra de la piscina y me sonó el teléfono como siempre. Era un hombre llamado Néstor preguntando el precio de las pantallas, y de fondo se escuchaba música de salsa y a Ornella gritando “papá traeme un licuado de frutilla”. Néstor me dice “perdón, estás de vacaciones, no te molesto”. Le dije que sí, pero que no hacía falta que llamara otro día, que gracias a clientes como él yo podía estar de vacaciones, así que lo mínimo que podía hacer era atender el teléfono. Nosotros los emprendedores debemos estar toda la vida al 100% para que nuestros hijos no pasen las mismas necesidades que nosotros.

¡No aflojen, que para eso están los nudos y nosotros somos cadenas!

JBLB.

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22 Febrero, 2020 | Subestimé y Así Me Fue

En junio de 1991 tenía 18 años y me había quedado sin trabajo. La empresa donde estaba me dejó sin efecto porque habían ingresado las Mac que automatizaban mi laburo de matrizador en pre prensa, las viejas películas que luego se trasladaban a la plancha que se ponían en las máquinas offset.

Como todo pibe canchero pensaba que una computadora no me podía suplantar, subestimé y así me fue, me quedé en la calle. Siempre fui de trabajar y me encargaba de estar ocupado todo el tiempo. Hacía horas extras, no me importaba. De hecho las pedía, hasta ofrecí no tomarme vacaciones, por lo que esos 20 días sin trabajo me costaron mucho. Sentía que la gente me miraba como si hubiera cometido un error. Salía a buscar en las agencias y miraba los cartelitos, repositor, repartidor de volantes, lo que venga, hasta que conseguí en una imprenta.

A lo que viene mi anécdota es a invitarnos a pensar el valor que le ponemos al trabajo, la honra que nos produce, la tranquilidad que nos genera, la importancia de sentirnos útiles. Que nos necesiten, que nos enseñen y que encima nos paguen. A veces siento que esta generación es algo diferente a la mía en ese sentido, que se toma las cosas un poco más a la ligera. Veo que tienen una mina de oro delante y en vez de usar un pico están usando una cucharita de helado. Hay que dejar todo, esa es la diferencia que tenemos que marcar. Nosotros como emprendedores debemos demostrarles a los jóvenes que si nos acompañan vamos a devolverle la confianza en sus proyectos, pero es importante no subestimar las cosas como hice yo hace treinta años.

JBLB.

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20 Enero, 2021 | Aquellos Años Locos

Tenía diez años y era un loco. El Colo, me decían muchos, otros Purecica, porque mi pelo era anaranjado y brillaba aún más con el sol. Cuando iba a la peluquería me hacía el corte de Sergio Denis, que estaba de moda en esa época. Jugaba a las figuritas, a la bolita, con las chapitas de gaseosa y ni hablar al fútbol a cualquier hora y en cualquier lugar. Por las tardes miraba tele en la TV blanco y negro mientras tomaba mate cocido, y cuando mi abuela se jugaba se mandaba unas tortas fritas gigantes. ¡Cómo olvidar eso! Mi casa con ligustrinas al frente y los laterales de alambrado, la higuera al fondo. Vivía en el árbol colgado como si fuera un mono colorado. Teníamos también una casita de madera y una bomba de agua. Si habré bombeado de chico. También recuerdo la caminata al colegio, con calor, lluvia o como fuera, al colegio no faltaba. Me gustaba, y una vez por mes íbamos con mamá a buscar la caja PAN que nos daban.

Éramos felices con tan poco, porque no imaginábamos tener más. No había posibilidad. Juntaba cobre, botellas o plomo para hacerme unos pesitos y comprarme las mielcitas, un Topolín o los palitos salados. Recuerdos inolvidables de mi vida que llevo en el alma. El olor a mi barrio. Hasta siento el aroma de esas albóndigas fritas que me hacía mi abuela o la polenta con salsa que hacía mamá. Todos esos recuerdos me llevan al pasado y me hacen valorar mi presente. El saber que tuve la suerte de vivir una vida llena de diferentes momentos. Ocasiones que uno no elige, a uno le tocan, porque mi destino estaba marcado.

Sin pensar fui feliz sin nada, supe esperar. Sin pensar fui buen amigo de mis amigos, sin pensar me querían y compartía. Todo lo creamos nosotros desde muy chicos, por eso pienso que en los momentos difíciles tenemos que mirar en nuestro interior y sacar a flote esos recuerdos. Compartirlos, contarlos, reírnos de ese niño inocente pero con pensamientos gigantes, que nos ayudan a ayudar y a compartir. Qué lindo es contar la historia desde el principio, a veces le hablo a mis hijas de mi infancia y ser ríen de lo que yo hacía a su edad. Pero saben el valor del trabajo y el sacrificio, y eso es una de las enseñanzas más importantes que puedo dejarles.

JBLB 🦁

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19 Enero, 2020 | La Gran Muralla Tembló

Allá por el año 2016, en mi tercer viaje a China, cumplí un sueño que hasta esa fecha supuse que sólo quedaría en eso, un sueño. Si de chico me preguntaban qué me gustaría conocer, yo decía China. Miraba todas las películas de Bruce Lee, las de historia de guerreros y todo lo relacionado con su cultura. Cuando viajé por las pantallas de LED a ese país por primera vez, no podía creerlo. Pero siempre pensaba en el trabajo, en hacer crecer a la empresa, no paseaba mucho. Iba de fábrica en fábrica, y no tenía mucho tiempo de recorrer. Recién en mi tercer viaje fui a Pekín, a ver a un proveedor de sillas. Y ahí sí, era mi oportunidad para conocer la Gran Muralla. ¡Por fin!

Llegamos y hacía un frío de locos para esa época. Había muy poca gente, y como en todo centro turístico, tenés que sacar un ticket. Entramos y me ofrecieron ir caminando, pero dije que no. Entonces me dijeron “vamos en teleférico”, tampoco. Hasta que me propusieron “¿no querés ir en helicóptero? Sí, dije. Si la hacemos, la hacemos bien. Recuerdo con una sonrisa el letrero que decía “suben hasta 3 Shaquille O´Neal”. Esta es la mía, pensé, entonces voy tranquilo. Pero ahí empezó mi odisea. Imagínense que los chinos no superan en promedio los 50 kilos y el metro sesenta de altura, y yo en ese momento andaba por los 145 kg. y 1,75 de altura. Era un Don King colorado para ellos. Nos subimos a un taxi y le decimos al conductor que nos lleve al helicóptero. Nos mira, me mira. Y le dice a mi traductor que si no prefería otra opción. ¡Me estaba diciendo gordo! “Dale, llévame”, le dije, algo que aceptó a regañadientes. Cuando pasamos la primera barrera un militar nos para y nos pregunta a dónde íbamos. Cuando le contamos que nos dirigíamos a tomar un helicóptero inclina su cabeza para mirarme y se la toma con sus manos. El chofer se pone a hablar con él, imagino que le decía “y qué querés, él quiere ir, qué puedo hacer”. El militar llama a no se quién y pasamos.

Llegamos a la base y otra vez alguien que se agarra la cabeza, ahora el piloto. Ya me sentía incómodo, ¿dónde quedó lo de que subían 3 O´Neal? Pasamos para pagar el viaje y otra vez a discutir con mi traductor, decían que tenía que pagar por dos. Ahí ya me empecé a reír, no lo podía creer. Pero me subí, y ahí empezó mi miedo, era una burbuja de vidrio el aparato. Subí como pude, mientras el chino me decía algo que esta vez sí le entendí: “no toques nada”. Yo pensaba “¿y qué querés que toque, si no puedo ni moverme?”. Parecía un Javier enlatado al aceite. Empiezan a girar las hélices. Pasan 30 segundos, un minuto y nada, el helicóptero no subía. “Dale loco, levantalo”, le decía. Además, había como diez personas mirando con cara de preocupados. Un minuto y medio que fue eterno, pero empezó a levantar vuelo. Lentamente. “Dale, ponele nafta”, le gritaba yo entre risas. “Dios mío, protégeme”, pensaba, mientras el chino estaba más asustado que yo.

Ya en el aire, recorriendo la Gran Muralla desde el cielo, mi di cuenta que mi sueño se cumplía. Algo que jamás pensé que iba a lograr, lo estaba viviendo. Era real. La sensación y emoción no se pueden describir. Los sueños no son solo sueños, en algún momento se cumplen, y siempre que lo sientas y lo vivas en tu mente, tenés que ir tras ellos. Llegan en el momento menos esperado. Nunca hay que bajar los brazos.

JBLB. 🦁

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11 Enero, 2021 | Memoria

Si hay algo que tengo es mucha memoria. Recuerdo mi infancia, mi adolescencia, muchos momentos. Justo estaba mirando la foto que nos sacamos en la empresa hace unos días, el 31 de diciembre, y me detuve en la gran familia que somos. Se me vino a la cabeza el recuerdo del 31 de diciembre del 2001. Obviamente todo lo que me pasa hoy no estaba en mis planes ni en mis sueños de ese momento.

Ese día no teníamos dinero. A las 12, brindamos con jugo y cenamos papas con huevo duro. Era lo único que teníamos. En la mesa estábamos Jessica, mi mamá, mi hermano Leo y yo. Así brindamos y así recibimos el 2002, Recuerdo que siempre decíamos “ya llegará el momento”. Esperanza tenía de sobra. Siempre tuve la mente muy positiva. Miro hoy a mi alrededor y sigo asombrado de lo que construimos, de todo lo que pasamos. ¿Saben? Mi primer avión lo tomé en julio del 2015. A la fecha, me subí a 260 aviones. Se los cuento porque todavía no caigo. Recuerdo cuando trabajaba en una empresa gráfica llamada Arcángel Maggio y para llegar ahí tomaba un tren, dos subtes y un colectivo. Dos horas y media tardaba para llegar. Y me sentía orgulloso de trabajar en esa empresa. Siempre respeté todo.

Por eso les cuento que de la nada misma se puede construir un imperio, un castillo o tu propio camino. Todos los días pienso qué mejorar, qué hacer, qué generar. Sueño con conquistar el mundo. Sueño con iluminar todo con pantallas de LED. Sueño con generar cientos de empleos. Sueño que todos puedan tener un gran futuro. Y duermo poco, porque sólo quiero hacer todo bien y ayudar. Mi destino es este: ser el hombre que genera, que pretende, que quiere, que cree, que crece, y que comparte. Es un trabajo hermoso.

Hoy, que estamos transitando los primeros días del 2021 seguimos instalando pantallas LED y ya incorporamos al primero de muchos compañeros nuevos que se van sumando a la familia. Y sinceramente les digo, esto es de no creer. Porque llevamos ilusiones a nuestras casas. Llevamos futuro. Llevamos amor. Llevamos respeto. Es lo que queremos y sentimos que lo hacemos. Por eso te digo, ¡empezá este año con todo! Mirame y pensá: Javi pudo y llegó, entonces yo también voy a poder.

Ponele amor y pasión a todo lo que hagas, pero ¡hacelo! ¡No arrugues! Seas como seas, más tímido, más extrovertido, más simpático, menos sociable, no tengas miedo de ser lo que sos. Sólo hacelo. Arrancá a la mañana, poné música, cantá. Mirate al espejo y repetí estas palabras: TE VEO Y CREO. TE VEO Y CONFÍO. TE VEO Y TE PROMETO QUE HOY EMPIEZA EL CAMBIO. Hacete la promesa a vos mismo y empezá la búsqueda de tu sueño. El sueño más maravilloso de todos.

JBLB.

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19 Diciembre, 2020 | Año 2020

Ya se agotaron mis palabras para pensar qué decir y como agradecer sobre este fin de año que se nos acerca. Un 2020 que se va. Pandemia. Dólar disparado. Aumentos desmedidos. Cierre de empresas. Y nosotros firmes y fuertes. ¡Cómo no contarlo! ¡Cómo no decirlo! ¡Cómo no gritar a los cuatros vientos y decir gracias! Soy una persona que no cree en las casualidades ni en la suerte. Creo en el destino y el sacrificio. Las cosas pasan si las buscás. Y hoy veo a la empresa en Argentina que termina el año con 15 empleados nuevos. Más familias. Más proyectos. Más futuro para todos. ¡Más personas felices!

¡Cómo no estar contento y compartirlo! Aprendí a tener paciencia en la vida. El famoso paso a paso de Mostaza Merlo para poder construir, ladrillo por ladrillo. Todo llega. A todos nos llega. ¿El secreto? Creer. Creer en uno mismo, primero. Y después creer en el que está al lado tuyo. ¿Saben qué? Vendimos más de 2000 pantallas desde que nació la empresa. Y no necesito ser un experto, porque creo en mi producto. Lo conozco. Lo entiendo. Lo vivo. Lo veo. ¡Lo enseño! Sé hablarlo y comunicarlo. Me rodeo de gente altamente capacitada, me siento seguro y me apasiono cada día más. Ponerle amor y corazón es fundamental para el éxito. ¡Qué gurú ni gurú! ¡Qué me hablan de tips para lograr el éxito en tu empresa! Yo te digo: paciencia, ganas, corazón, creer en vos mismo, no subestimar a nadie. Escuchá y aprende de los que trabajan con vos. Ayudá. Comunicá. No pierdas nunca la pasión por lo que hacés. Tomalo como filosofía de vida. Si hacés pizzas, que esa pizza brille, que sea hermosa y rica. Si lavás autos, que quede perfumado y alucinante. Si vendés ropa, usála y mostrate. Sé amable. Sé gentil. Si manejás un remis, sentí que en cada viaje llevás al presidente. Sé empático. Hacé tu trabajo con buena onda y así siempre van a pedir por vos. No importa lo que hagas, pero hacelo con ganas. Metele mucha onda. Vas a ver como el día de trabajo será mejor, y quién sabe, lo cerca que estás de tu destino.

El 2020 se va. Fue una verdadera locura, pero acá estamos. Yo tengo memoria. Jamás me olvido de dónde vengo y quien soy. Todos los días de mi vida me acuerdo de cuando era chico y llevaba las frutas en el canasto de la bicicleta para ganarme unas monedas. De cuando tuve la heladería y me sobraron cientos de botellas de champagne por un negocio que salió mal. De la raspadita ganadoras que casi me funden en la imprenta. El camino hacia el éxito no es tal sin los fracasos dejados en el camino. Hoy sé bien lo que hago y lo que voy a hacer. Miro siempre de frente e imagino el futuro. Cada experiencia vivida son los ingredientes que hacen alimentar la responsabilidad de crear, creer y crecer.

A todos les deseo lo mejor para el 2021. Y nunca te olvides que sos el artífice de tu destino.

JBLB

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5 Diciembre, 2020 | Las tres C del Destino

Las 3 C del destino. Crear, creer y crecer. Tres palabras que resumen un universo de situaciones y ocasiones en nuestra vida. Siempre doy la muestra que se puede, que sólo debemos crear una idea, una palabra, un sueño. Después, lo imaginamos, lo vemos y empezamos a creer en eso, le damos forma, para crecer con ella y ahí empieza el camino, ese que tanto buscabas. Cuento mis experiencias porque creo que ayuda a que puedas contagiarte éste ánimo, de no tenerle miedo a nada.

Ocho aviones, cuatro hisopados y veinte días de no ver a mis hijas. Ellas, con su miedo a que me contagie. Dejando preocupadas a personas que me aman, que me quieren, con la incertidumbre de que algo me pase. Más de 30 reuniones. Miles de palabras. Estamos en la peor situación a nivel mundial, y acá estoy, sigo adelante dando fuerzas al que me sigue, al que me escucha, al que me lee, al que quiera creer. Nueve meses sin vender pantallas de LED en las iglesias fuera de Argentina, y finalmente las vendí. Nueve meses esperando y ayudando a los que trabajan con nosotros, ellos preocupados y los socios bajoneados. Pero yo siempre digo lo mismo: tranquilos que ya se viene lo mejor. Si les digo que es fácil, les mentiría. Si les digo que no estoy triste o que no tengo angustia, les mentiría. Por supuesto que todo lo que hago, no podría hacerlo solo. Tengo un ejército de locos que me acompañan y me ayudan. Jessica y Juan son dos pilares fuertes en mi vida, que me cuidan la espalda en cada momento, más todos los que me rodean.

Este viaje fue el más especial de todos, por el contexto mundial que ya todos conocemos, caminar entre muchas personas, visitar iglesias y estar en reuniones, incluso los “toque de queda” en algunas ciudades. Sin embargo noté algo estos días y es que cada vez la gente me escucha más, lo noto en cómo me miran cuando les hablo, debe ser que se encuentran con alguien que les habla con la verdad, desde el corazón, saben que mi misión es ayudar y generar empleo. Algunos pensarán “pero, ¿cómo? ¡Éste se la pasa viajando!” Pero cada viaje es para mejorar la calidad de vida de todos los que me rodean.

Estoy en el avión escribiendo esto hasta llegar a mi destino, escuchando Tu fidelidad, de Marcos Witt. ¡Qué lindo es saber que el Señor me cuida! El loco, como le digo yo. Porque hacer tremendo viaje y estar sano se lo debo a Él. Y a mi papá que también me guía. Tu fidelidad es grande, dice.

Nunca dejes de soñar y creer, que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar vivos. Hagamos ahora eso que queríamos hacer. Perder ahora, quizás mañana ganes mucho. ¿Quién sabe? Pero si no lo intentás, ¿qué carajo vas a saber? Insultá fuerte y llamá al destino. Decile que acá estás, que ya estás listo para eso que te habían preparado, no te sientas derrotado. Demostrale a tus hijos y a tus padres que sos eso. Que sos el héroe de tu propia historia.

JBLB, amigos. 🦁

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25 Noviembre, 2020 | Orgullo

La semana pasada me pasó algo muy loco. Estaba en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en un evento que hicimos en nuestro renovado showroom de Nexos Trading Bolivia. Finalizada la demostración, se me acerca un muchacho para contarme que él también era papá de mellizos, en este caso de una niña y un niño. Y que al pequeño le había puesto Javier, en mi honor. Me quedé helado, no supe qué decirle. Me contó que tenía una empresa y que le avisaba a todos sobre mis publicaciones para que las lean y vean nuestra filosofía. Me dijo que los ayudaba a motivarse.

Repito, no supe cómo reaccionar ante semejante muestra de afecto. Me hubiera gustado charlar más con él, preguntarle más cosas, pero la situación me descolocó. Uno a veces no mide las repercusiones de nuestras acciones, así sea un simple posteo en una red social. Por eso siempre hay que darle para adelante, con trabajo, dedicación y humildad, nuestras acciones son importantes para nuestros compañeros de trabajo, para nuestra familia, e incluso para desconocidos.

JBLB. 🦁

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16 Noviembre, 2020 | Volver a Volar

Sentimientos encontrados, por un lado la felicidad de llegar a Bolivia y ver a mis chicos después de 9 meses, y por el otro, triste por dejar a mis hijas y a todos los que me quieren en Argentina. Antes de tomar el avión, Orne y Bere me pedían que no viajara porque tenían miedo que me contagiara y me pasara algo feo. Tuve que contarles que soy su súper papá, que nada me va a pasar, que mi viejo desde el cielo me iba a cuidar. Todos los días le prendo una vela, y antes salir para el aeropuerto mis hijas se pararon delante de su foto y para pedirle que me cuidara.

Mi vida es así, arriesgarme a todo y por todos, uno creció gracias al apoyo de mucha gente, y me debo la obligación siempre de cuidarlos. Viajo por 23 días que serán eternos, pero debo hacerlos rendir al máximo. Vengo a Santa Cruz primero, a cumplir un sueño. Yo siempre hablo de los sueños y digo que los sigan porque algún día se cumplirán. Hoy quiero que Bolivia fabrique pantallas de LED, voy a hacer que nuestra empresa aquí también tenga 50 personas trabajando. A veces me dicen que estoy loco, pero mi locura siempre genera trabajo. Dios sabe que lo que yo quiero es hacer feliz a las personas, que tengan futuro y estabilidad. Que se las respete, cuide y mime. A veces, cuando cuento lo que quiero hacer, me miran como diciendo ¿estás loco? Y sí, muy loco.

Cuando llegué a Bolivia me vinieron a buscar Pepe y Willy. Perdón, no aguanté y los abracé. Lo mismo cuando llegué a la empresa. Clau, Pao, Pancho, Jasiel, los que estaban. Luego veré a Marcos y a Edddy. Mi corazón no me permitió cumplir el protocolo, mientras el otro lado en video llamada mis hijas me preguntaban cuándo iba a regresar. “Hijas, me fui esta mañana, faltan 22 días aún”. Sé que es difícil, pero en Argentina está cuidando la empresa la leona Jessica, la mamá de mis hijas. Juntos y con mucho esfuerzo logramos que nos fuera bien, sin haber estado con el mismo pensamiento nada de esto hubiera pasado. Y acá en Bolivia mi socio y hermano, Juan Pablo, que desde argentina también me pide que me cuide. Pero hoy el JBLB está presente más que nunca. Es hacer y conquistar, generar y compartir. Va a llegar el momento que la historia cuente que hay empresarios diferente que quieren que sus empleados tengan un futuro digno y en paz.

Bolivia, mi segunda, casa acá estoy. Te quiero, respeto y agradezco que aceptes como uno más. No te voy a defraudar y te demostraré que no te equivocaste. Las pantallas se iluminarán y se verán desde el cielo.

JBLB. 🦁

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2 Noviembre, 2020 | Motivar

Ustedes me preguntan, Javi, cómo hacés, cuál es el secreto, cómo hago para salir adelante, qué me aconsejas. ¡Contame tu receta! Pero la verdad, amigo, no tengo una receta o un secreto. Lo que sí les voy a contar son los sueños que tenía cuando trabajaba bajo patrón.

A mí me gustaba que me dijeran “buen día, Javi, ¿cómo estás? ¿Todo bien?”. En muchas empresas que trabajé el dueño era el cuco o el viejo de la bolsa. ¡No lo mires! ¡Ojo que ahí viene! Y olvídate que te pregunte cómo estás. Todos sabemos que nos pagan para que el trabajo esté bien. ¡Pero qué lindo cuando lo haces bien y te lo reconocen! Cuando te felicitan o te dan la mano. Cuando te dicen “¡sos un fenómeno¡”. Eso no me pasaba. Nomás me decían “dale, dale, que tenés que terminar”.

Qué lindo hubiera sido que me festejaran un cumpleaños, o que me dijeran, vení, dale, contame qué te pareció el libro que te regalé. La consigna es el aprendizaje constante. ¡Vos dale para adelante que yo te apoyo en todo! Eso no lo tuve jamás. Nunca el dueño de la empresa estuvo cuando necesité algo. Jamás me dijeron “loco, contá conmigo para lo que sea”.

El otro día vino una hermosa pareja a comprar una pantalla para darle más vida a su local. Eran tan emprendedores que me dijeron “Javi, queremos la pantalla, nos gusta mucho lo que hacés, pero esto es lo que podemos darte de adelanto. ¿Se puede hace algo?”. Le respondí que por supuesto. ¿Saben lo que es que te vengan a ver y a conocer lo que hacemos acá? ¡Eso ya vale mucho! Ni hablar el darles la posibilidad de que tengan su pantalla de LED. Es hermoso verles la cara de felicidad cuando les decís “dale, loco, vamos para adelante”. Pasó el viernes y quería compartirlo con ustedes.

Volviendo a lo de antes. Jamás tuve en mis tantos años de trabajo ese cariño, esa paciencia, o tan solo un poco de atención que intentamos brindar a todos en Grupo Uno LED y Nexos Trading Argentina. Cada persona es una familia y cada familia es un mundo. Ingresemos a ese mundo y quizás lo que es mucho para ellos o inalcanzable, para nosotros no es tanto. Y esa ayuda, esa palabra oportuna, ese apoyo les puede cambiar la vida. O al menos hacerle más fácil el camino. El secreto para llegar a marcar la diferencia sos vos. La receta tiene que salir de tu pluma. Vos elegís cada condimento. Yo te tiro tres: humildad, respeto y compañerismo. Vos agregale los que quieras y sientas.

Ser empresario no te convierte en dueño de las personas. No te convierte en ogro. No te convierte en egoísta. No te convierte en especulador. Ser empresario tendría que ser como una religión, que guía y ayuda a las persona en busca de su felicidad. Ya tenés el mando, hacelo bien o no lo hagas. Antes de empezar algo, siempre ponete a pensar cómo te hubiese gustado que te lo propongan a vos. Y actuá de esa manera. Creeme que va a ser diferente. En épocas difíciles salen los leones a la calle. A devorar todo lo que se les ponga adelante. Al miedo, a la derrota, a la duda, a la incertidumbre, al fracaso. El león va a terminar mal herido, con cicatrices profundas que quizás tarden mucho tiempo en sanar. Es probable que ni siquiera sanen. Pero esa es la que debemos dar. El miedo no es una opción. La derrota tampoco. El único camino es la pelea.

JBLB. 🦁

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15 Octubre, 2020 | Leones

Siento que todos los que trabajan en nuestras empresas son verdaderos leones, pero desde este mes quisimos empezar a premiar al más destacado. En esta primera oportunidad fue Renzo, quien demostró gran esmero y capacidad de innovación durante el mes pasado. El león del mes llegó para quedarse y ayudarnos a seguir superándonos día a día. Gracias Renzo, gracias a todos tus compañeros y compañeras por el compromiso que ponen día a día. ¡Vamos por más!

JBLB. 🦁

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21 Septiembre, 2020 | Suenan Campanas

Levantarse a las 5 AM. Hablar con los proveedores de China. Seguir afianzando relaciones y demostrar solidez. Ellos se asombran por las compras que hacemos y me preguntan cómo está nuestro país. Cómo hacemos para sostenernos en estos momentos tan difíciles. ¿Cuál es el secreto? Mi respuesta es: sólo sé que estamos haciendo lo correcto. Siguen las charlas. Les mando mensajes a mis secretarias hasta que al fin logro llegar a la empresa un rato antes de las 8 de la mañana. Siento que mi cabeza explota de información y de ideas que tengo que transmitir. Tengo dos herramientas de trabajo: mi teléfono y mi cabeza. Mi letra es como la de un médico, pero la diferencia es que un médico entiende lo que escribe y yo no sé ni lo que pongo. ¡Escribo más rápido de lo que pienso y después no sé lo que puse!

Llegan los vendedores a las 9. Y a los 10 minutos suena un campanazo. Quiere decir que se realizó una venta. Al mediodía suena de nuevo y todos decimos ¡vamos, que siga sonando! Ese sonido es el llamado de lo positivo, lo bueno, el trabajo, el futuro. Es el llamado al éxito. Desde que pusimos la campana no deja de sonar. Una vez, un pastor amigo me dijo “Javi, ¿vos conocés la historia de la siembra?”. Le dije que no. Me la contó y quedé sorprendido. Muchos años sembrando. Sembramos amor, humildad, respeto, paciencia, prosperidad, valentía. Pero también fracasos, vergüenza. Pero hoy empezamos a cosechar. Cosechamos futuro. También trabajo y familia. Y la campana es el símbolo de esa cosecha en la empresa. Ese sonar hermoso que se transformó en la tranquilidad de todos. Yo creo profundamente en el sacrificio, en seguir ese sonido, el nuestro. Hoy es una campana. El tuyo puede ser una canción, una voz, un ruido de mar o el canto de un pájaro. Que el sonido te llame y te represente.

Cerrá los ojos y soñá. Hacé sentir tu corazón, que te hable, que te guíe. Lo dice uno que vivió todas y pasó por todas. Y no dejó de soñar y alentar a todos lo que leen esto. Guiá tu sentido, escucha tu corazón. No duermas. Quedate hasta tarde pensando. Madrugá pensando. Que te explote la cabeza buscando la salida. Así es un emprendedor. No tengas miedo de perderte un asado con amigos. No tengas miedo de faltar a una cita del colegio de tus hijos. Que ellos el día de mañana entenderán que pensaste en su futuro, que es mejor que el presente. Sólo Dios y tus logros sabrán que dejás todo para el bien de todos. Sólo los emprendedores sabemos lo que es el sacrificio de una familia. No te arrepientas jamás de eso. El destino pronto tocará tu puerta. La vida eso te lo garantiza.

JBLB 🦁

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14 Septiembre, 2020 | La Tele

Allá por el año ‘83 tenía un televisor blanco y negro que cada vez que cambiaba de canal parecía que tenía una matraca de madera. ¡Hacía un ruido! Y tenía que mover la antena del techo con un palo de escoba para que se vea sin interferencias. Me acuerdo cuando miraba Invasión Extraterrestre. O El Pájaro canta hasta morir. Volvía del colegio y miraba eso, siempre en tonos grises, obvio. Pasaron muchos años, de sacrificios y pruebas. Imprenta, heladería, de todo. Hubo momentos altos y bajos, sobre todo de estos últimos, pero siempre firme y fuerte.

También recuerdo que jugaba mucho al fútbol. Era 4, como Hernán Díaz. Pasaba la pelota o el jugador, pero jamás los dos juntos. Era de armas tomar. Hoy sólo lo veo por TV. No me puedo mover ni con un grupo electrógeno por los kilos que fueron viniento. Pero siempre la llevamos con fuerza, tratando de cumplir esa meta que todavía no sé cuál es. Sí tengo objetivos, y pongo toda la garra para cumplirlos. Cuando tenía la imprenta, cuando tenía la heladería y otros tantos negocios que tuve en mi vida siempre traté de progresar. Sin embargo, el logro más grande en mi vida fueron las mellizas, mis hijas. Ellas vinieron a esta vida a decirme y demostrarme que nada es imposible, que todo se puede, que el secreto está en uno mismo. Con energía positiva, mucha paciencia y perseverancia todo se puede lograr.

Miro para atrás y veo donde estamos hoy, a full con el trabajo, generando empleo y creciendo en el peor momento del mundo. ¡Qué más podemos pedir! Sólo sentir orgulloso de todo lo que hicimos bien. Humildad, respeto y jamás olvidarnos de dónde venimos, esos son los condimentos para el éxito. Fracasar muchas veces para poder cuidar el presente, perder muchas veces para poder saborear mejor cuando toca ganar.

Dividir y ser feliz. Compartir y acompañar. Respetar y premiar. Eso es lo que hacemos con los compañeros de la empresa. Y hoy nos vemos en América TV, en “Polémica en el bar”. Me veo dentro de un Tótem y no lo puedo creer, poder estar en un canal de aire. Día a día agradezco a Dios por todo los que nos pasa. De mirar la TV blanco y negro a estar presente con mi empresa en uno de los programas más importantes de la televisión argentina. Jamás pensado. Jamás imaginado. Nunca pienses que no se puede. Siempre intentalo. Si yo pude, vos también podes. Ojalá mi experiencia sirva para contagiar tu corazón.

JBLB 🦁

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1 Septiembre, 2020 | Asalto

Mi primer asalto fue en 1984, a los 11 años. En esa época cursaba quinto grado y justo me tocó encargarme de la organización, que para los más jóvenes que me leen, así se llamaba al “baile” en esa época. Yo vivía en una casa de madera, las famosas prefabricadas. Y como ya conté en alguna oportunidad, el baño estaba afuera de mi casa, lo que complicaba las cosas sobre todo los días de lluvia. Pero yo estaba orgulloso de recibir a mis amigos, tanto, que le pedí prestado el Winco a mi tío. Recuerdo que tenía dos discos, uno de Creedence y otro que se llamaba “Llená tu cabeza de Rock 84”.

Me empecé a preparar. Era verano, así que me podía bañar con agua fría en el fuentón de acero inoxidable que usábamos. ¡Me tiraba jarrazos de agua! Me puse el jean, en esa época usaba talla 40, y mis zapatillas color turquesa que me había comprado con un sueldo que me dieron por repartir verduras y frutas arriba de un carro tirado por un caballo. Completé con una camisa Angelo Paolo que no me acuerdo quién me regaló. Era un dandy. Toda la pinta y pilcha tenía. Me rocié con el perfume “Wild Country “de Avon que le afané a mi viejo, y quedé listo para la pista. Colgué dos lamparitas, una azul y una roja. Me sentía John Travolta.

Empezaron a llegar los chicos y las chicas. Yo ponía la música como si fuera un gran DJ, pero con el winco. y bailaba los temas de esa época. Los pibes tomaban el jugo Naranjín, que era como una naranja de plástico congelada. Y también estábamos a full con las mielcitas. En un momento de la tarde noche empezaron a sonar los lentos. Ahí dejamos de hacernos los cancheros para pasar a ser románticos y enamorados. Bailamos sólo tres temas, porque se venía lo mejor de la noche: El juego de la botellita. ¡Qué lindo! Obviamente que yo no tenía suerte. No se me daba con la que me gustaba, pero igual eran todas lindas. Algún beso ligaba. Y cuando se daba parecía que levitaba, ¡qué hermosa época, qué lindos recuerdos!

Hoy me pongo a pensar, después de 35 años de ese momento en el que me sentía el gran DJ pasando música en un Winco, que estoy fabricando sistemas de sonidos para iglesias con Nexos Trading Argentina, una de mis empresas. ¡Quién lo diría, quién lo pensaría! Quizás el destino estaba marcado y me tenía preparado esto. Nunca nos olvidemos de dónde venimos, qué hacíamos, qué teníamos, que los recuerdos siempre estén presentes. Recordá para mejorar, recordá para no olvidar y siempre tendrás qué contar y qué mejorar en la vida.

JBLB 🦁

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14 Agosto, 2020 | Felicidad

Vivimos el peor momento del mundo en lo que va de este siglo. Cuarentena, muertes, tristeza, falta de trabajo, empresas que cierran, épocas de aprovechadores y buitres. Pero siempre hay una luz de esperanza. Siempre hay personas honestas y sensibles, no todo está perdido para los emprendedores.

Mi visión de la realidad es lo que pasa en mi empresa. Y compartirlo motiva y entusiasma a otros a no dejar de soñar, a no dejar de intentar, a jamás bajar los brazos. Desde que empezó este duro momento llevamos incorporadas a ocho personas más, que son ocho familias que pueden pensar en un mejor futuro. ¡Cómo no compartir mi felicidad con ustedes! ¡Cómo no ser feliz si hacés feliz a otros! ¿Por qué no decirlo? Hoy volvimos a hacer los que hacemos todos los años para el Día del Niño. El domingo, 400 chicos que asisten a comedores recibirán un juguete. ¿Qué culpa tienen sobre lo que pasa en este mundo? Nosotros pensamos en sacarles una sonrisa en su día. Ellos son nuestro futuro, pero están indefensos y vulnerables en esta época. Es difícil ser feliz en esta época, pero yo me siento vivo y más fuerte que nunca, viendo a mis hijas, Bere y Orne, felices, ¿qué más puedo pedir? Ayudemos a ayudar. Compartamos y motivemos a todos. Poquito o mucho, pero algo tenemos que hacer. Y es bueno contarlo, para que otros se copien y dejen la codicia de lado. Todos terminamos en el mismo lugar al final, no nos llevamos nada de este mundo. ¿Saben? A cada persona que entra a mi empresa le digo “yo te aseguro trabajo y futuro, el resto depende de vos”. Mi objetivo es que esta gran familia que trabaja conmigo tenga un gran corazón para compartir su experiencia junto a un loco lindo. Sé que se puede ser diferente, que es posible ayudar a cumplir sueños.

Por eso, amigos míos, la felicidad también se comparte y se tiene que transmitir, para que aquel que esté subiendo la montaña, sepa que alguien ya la subió, y llegó. Por eso te aliento y te grito “¡Dale, che, falta poco, no aflojes!”.

JBLB 🦁

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2 Agosto, 2020 | Raspaditas

Hoy quiero contarles una de esas historias que, por más que terminan en lo que podríamos llamar un fracaso, a la larga me terminó sirviendo de experiencia y la pude aplicar tanto en mis empresas como en la vida para no repetir los mismos errores.

Lin era el dueño de un supermercado con el que se había armado una relación casi de amigos. Yo tenía en ese momento una imprenta, y él me llamaba todos los días para consultarme precios y cosas relacionadas a los folletos full color con las ofertas de los productos. Cada diez días viajábamos a Zárate a buscar la seña de los trabajos en un Fiat 147 que teníamos. ¡Qué lindos recuerdos!

El chino Lin siempre estaba un paso adelante sobre ideas de promociones. ¡Hasta un auto 0km regaló en un sorteo! Un tipazo. Un día me llamó por teléfono y me dijo: “Javi, ¿vos haces raspaditas?”. Obviamente le dije que sí. ¡Dios mío, en qué lío me metí! Corté el teléfono, reuní a Jessica y a mis hermanos, y les dije que teníamos que hacer unas raspaditas para un sorteo, porque Lin iba a obsequiar una Play Station 3. Me miraron todos asustados. La pregunta se caía sola ¿Cómo las hacemos? Mi respuesta fue contundente “no tengo la menor idea, pero las tenemos que hacer”. Ese día encima estábamos a full de trabajo. Mientras Jessica separaba y embalaba folletos para un cliente que se llamaba Promofiesta, nosotros empezamos a diseñar para imprimir las raspaditas. En algunas decía “seguí participando”. Había otras que regalaban una gaseosa, y una sola entre las 10.000 tenía la ganadora de la PS3.

Pero cometimos un error: en el pliego habíamos puesto 20 (sí, veinte) PS3, por las dudas que no cubriera la tinta que hacía la raspadita, simplemente a modo de backup. Mientras empezaba la odisea de tapar los premios con tinta, nos olvidamos de esos extras que habíamos hecho, sobre todo porque no se secaban. Otro tema a solucionar. Agarré dos medias y las llené con talco. ¡Empezamos a aplaudir la media sobres lo pliegos para que se seque la tinta! Parecíamos el fantasma Gasparín, todo blancos de talco. Finalmente, terminamos el trabajo y pasamos a cortar y entregar las raspaditas en Zárate. Felices.

Una semana después me llama Lin. “Javi, ya salió la Play”, me dijo. “Uf, qué rápido” fue mi respuesta. La novedad, sin embargo, no era esa, sino que el premio todavía no lo había anunciado. Yo estaba al horno con papas. La realidad es que la raspadita del premio mayor se la dimos aparte para que él la largara a mitad de mes. Dos días después me suena el teléfono. Otra vez Lin. “Javier, salió otro premio”. ¡Me puteaba en todos los idiomas! Al día siguiente, otro ganador más, y luego un cuarto. ¡Habíamos mezclado nosotros las raspaditas ganadoras! Cuestión que a la cuarta Play Station hubo que cortar el sorteo porque todavía quedaban 16 más por salir. Nos hicimos cargo nosotros del costo de las consolas y seguimos siendo amigos al día de hoy.

Durante 15 días trabajamos gratis, porque nuestra ganancia fue a parar a pagar esos premios. Hoy, muchos años después, reflexiono. Y pienso, ¿quién me quita lo bailado? La experiencia no tiene precio. Si salía bien, ganábamos. Salió mal y perdimos. Como la vida, un ida y vuelta, un equilibrio entre las cosas buenas y malas que nos pasan. Hoy mis hermanos hacen pantallas de LED de una manera muy profesional. Y Jessica es la CEO de la empresa, con grandes conocimientos en comercio exterior. De todo se aprende, siempre. Con paciencia y amor llegás a todos lados.

JBLB. 🦁

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2 Julio, 2020 | Costa de Marfil

Recuerdo cuando hice mi segundo viaje a Costa de Marfil, ya establecido y listo para trabajar con mis compañeros Paco, Leca, Sadia, Tincho, Cari, BA y Mesie BA. Yo paraba en un hotel internacional, más que nada por la comida. Aunque no lo crean, no como cualquier cosa. Cuando viajo, sólo hamburguesas o fideos, porque la comida típica africana no me termina de convencer.

Ese primer día me marcó para siempre. El tema es que estaba con un hambre que me comía una pantalla de LED, ellos me decían de ir de un lado al otro, y la verdad que no me animaba a comer ahí. En ese momento, justo veo un Burger King. ¡Frená!, grité. Esta es la mía, ahí quiero comer. Bajamos y quería todo. Imagínense que yo salía, por ejemplo, el lunes a las 21 horas de Ezeiza y llegaba a las 20 horas del otro día a Etiopía. Me quedaba a dormir y al otro día viajaba a Costa de Marfil. Días de mal dormir y comer mal. La cuestión es que pedí hamburguesas para todos. Empecé a comer sin siquiera levantar la cabeza del hambre que tenía. Pero en un momento miré a mis compañeros y ninguno comía. Le pregunté a mi traductora Cari qué pasaba y me respondió, Javi, ellos la guardan para compartir con su familia, porque esta comida es de ricos.

Juro por Dios que se me fue el hambre, me sentí devastado. Lo que para mí era una simple hamburguesa, para ellos significaba tanto. Me levanté de la mesa y le pedí a Cari que les diga que disfrutaran la hamburguesa y que luego se pidieran otras para llevar a sus casas y compartirlas con su familia. Y que, además, el domingo los esperaba en el hotel para pasar un día de campo, con piscina, parque y juegos. Ese domingo fue para ellos como ir a Disney. Yo estaba muy feliz por verlos felices, porque nunca habían estado en un lugar así.

Nosotros a veces tenemos delante nuestro algunas cosas que no valoramos lo suficiente y no le damos la importancia que se merecen. Una hamburguesa, una piscina o hasta un teléfono celular. Costa de Marfil me hizo valorar muchas cosas que antes daba por sentadas en mi vida. Y me hizo más fuerte para seguir mi lucha de JBLB . Hoy en estos momentos tan difíciles, sin mi papá que me se fue el 28 de febrero y esta maldita pandemia, que lo único que hace es traer tristeza, juro que no es para nada fácil atravesar estos días, pero miro a mis hijas y a todos los que tengo a mi alrededor y digo, vamos Javi, dale, vos podés, y arranco otra vez el día.

Es una batalla que sigo peleando y voy por la victoria, miedo no tengo. Porque mi cuenta es sencilla. Mirá a tu lado y hacé feliz a quienes te rodean, alentá, agradecé. Mirá a tu lado y hacá brillar a los que te acompañan y así todos seremos esos diamantes difíciles de conseguir.

JBLB 🦁

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21 Junio, 2020 | Momentos de Fuerza

Pese a estar viviendo una situación muy difícil en todo el mundo, estos son momentos de mucho orgullo para Grupo Uno LED. Entre todos llevamos adelante un gran proyecto, que fue construir los Tótems LED con sonido, para que las empresas puedan seguir publicitando sus productos y concientizando a sus empleados.

Hoy en día, pese a ser dueño una compañía que busca tener rentabilidad, lo que priorizo es el sueldo de mi equipo y seguir ayudando a los clientes que confiaron en nosotros. Y cada venta de estos Tótems nos ayuda a que no paremos de trabajar. Mientras continúen los sueños y siga vivo el trabajo, nunca nos faltará el futuro. Por más obstáculos que tengamos enfrente, estamos iluminados por Dios, así que si hacemos las cosas bien, vamos a seguir llevando un plato de comida a casa para nuestros hijos. Es lindo entrar a trabajar y encontrarlos a todos felices, me da mucha fuerza para seguir adelante. Y esta innovación de los Tótem con sonido de 2×1 metros, ultra slim, con PC incorporada y WiFi, es una muestra de que a veces en los momentos más duros surgen las mejores ideas.

Si bien en esta página nunca hablo de los productos que fabricamos, durante estas semanas algunos me consultaron por mensaje privado sobre precios y cómo acceder a estos Tótems, por lo que me decidí a escribir este mensaje. Muchos emprendedores como yo, que los necesitan para concientizar a sus empleados, y otros comerciantes que empezaron a reactivar sus comercios y quieren publicar sus ofertas. Si necesitan saber más no duden en contactarme por privado, o directamente al WhatsApp usando el link que voy a dejar aquí abajo, será hermoso poder escucharlos y contarles más sobre la utilidad de este hermoso producto. Tengo una empresa argentina que brinda trabajo a los argentinos, y estoy muy orgulloso de eso.

JBLB. 🦁

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16 Junio, 2020 | Cree y Confía

Miro esta foto y veo el reflejo del esfuerzo, la perseverancia, la humildad. Palabras que si no las llevás a la práctica solo quedan en eso, palabras.

Siempre estoy pensando qué hacer, qué mejorar, y estoy seguro que ni esta pandemia mundial ni la cuarentena nos van a derrotar. Gracias a Dios cuento con un gran equipo que escucha mis locuras y lleva a la práctica mis ideas. Un súper regimiento de luchadores que quiere hacer historia. No es fácil, el camino es arduo y por eso estoy constantemente hablando y motivándolos a que sigan sus sueños, que en definitiva también son los míos. Somos una familia. Hoy logramos otra meta más en la empresa, “El sonido del León. Ahora sí nos van a escuchar, ahora sí nos vamos a hacer sentir. El destino siempre nos busca, siempre nos rodea, y cada tanto se acerca y le decimos “acá estoy destino, acá estoy destino”.

En la vida solo existen sueños, que nadie te diga otra cosa. No tengas miedo, no arrugues, no te achiques, que es preferible llorar por intentar que lamentarse por quedarse con la duda. Esta foto muestra una innovación en nuestros equipos de sonido, el producto terminado, pero el camino fue muy largo y el secreto fue seguir un sueño. Todos juntos atrás de un objetivo.

Ya lo decía un amigo, “de la nada pasaste a todo y lo das todo para todos”. Hoy es un día más de felicidad para todos los que conformamos este enorme equipo de trabajo de Nexos Trading Argentina y lo quería compartir con todos ustedes. Gracias.

🦁 JBLB

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27 Mayo, 2020 | Éxito

Quiero compartir con ustedes el camino a lo que hoy llamamos éxito.

De niño no viví en un lugar confortable, con todo lo que uno sueña para sus hijos. Pero era feliz. Casa de madera techo de chapa, baño fuera de la casa, para sacar agua teníamos una bomba y la calentábamos para bañarnos en fuentones de acero inoxidable. En verano e invierno, era lo mismo. Olvidate de una ducha. No la teníamos. Así fueron muchos años, comprar fiado, pedir prestado y deber era normal para mamá, ya que se había separado de mi papá cuando yo era pequeño. La vida es así. Fui creciendo. A los 10 años juntaba botellas, cobre, o lo que venga, todo servía para vender. Y también salía en un carro a caballo a vender frutas y verduras a los 11 años. Mi pago era algo de mercadería para llevar a casa. A los 13 repartía volantes para una tienda de ropa en San Martín. Quería regalarle a mi novia de la infancia un oso de peluche y como no tenía plata conseguí ese trabajo. Estuve 15 días repartiendo volantes y finalmente lo compré. Luego trabajaba en un taller de chapa y pintura. Jugaba con el carburo y hacía explotar botellas. También laburé en mecánica de auto. Jamás aprendí algo, pero me creía Reutemann. Fui mozo y portero en fiestas de casamiento y de cumpleaños de 15. Aparte, ya había empezado a trabajar en imprentas. Hacia changas los sábados a la noche en eventos, siempre quería tener mi propio dinero, no paraba de soñar. Empecé el secundario y dejé en 2º año porque necesitaba trabajar. A los 22 años quería tener un auto pero no sabía manejar y empecé a ahorrar, porque quería que el primero fuera un 0km. Y así fue, cuando en 1995, saqué un 147. No sabía cambiar una rueda pero me sentía el mejor piloto. Es más, le cambié las cubiertas porque venían finas y yo lo quería bien fachero. Lo llevé a casa y le dije a mi viejo “pá, prestame una pinza”. Me la da y al rato le digo “papá, estos boludos se olvidaron estos plomos en la rueda”. “¡No!”, me respondió, ¡es el balanceo de las gomas! Casi me mata.

Así fueron pasando los años y las imprentas en que trabajaba, que fueron 20 más o menos, porque no me gustaba que me trataran mal y me iba. A los 27 años, en 2001, me puse una pequeña imprenta, y ahí empezó esa travesía de la vida de grande, de emprender. Sufrimiento tras sufrimiento. No tenía para comer, cambiaba folletos por pizzas, por parrilladas. Caminaba en ojotas para buscar clientes, para no usar el único par de zapatillas que tenía. Y se vino el descontrol en el país. Soñar con cosas buenas todos los días. Siempre feliz y tratando de hacer feliz a los que estaban conmigo. En 2008 me estabilicé y pasó lo del campo, ese paro que fue tan largo. Y de nuevo a lucharla día a día. Pensaba que éramos unos fenómenos en imprenta. ¡Por Dios, qué lindos trabajos que hacíamos! Pero no levantábamos nunca. En 2010 pusimos una heladería para juntar dinero y poder realizar el tratamiento para ser padres junto a Jessica. Me convertí en maestro heladero. Teníamos imprenta, fabricábamos helado y atendíamos una heladería. Combo completo. A las 8 de la mañana arrancábamos en la imprenta. A las 17:30 fabricábamos helado y a las 22 cerrábamos la heladería. Y yo me sentía todo un empresario. En todo lo que hacíamos nos sentíamos los mejores. El nuestro era el helado más rico, teníamos la mejor imprenta. Es más, mis cuentas daban que en un año íbamos a ser millonarios. Obviamente que no pasó. Fundimos y todo nos fue mal: dólar, gripe A, todo, pero siempre firme y con la cabeza en alta. Y también 100 cheques rechazados.

Ya era 2012 y seguimos en el camino a la lucha. Yo siempre le decía a Jessica “nos va a ir bien, ya vas a ver”. Me pasaba días sin dormir, pensando en qué poder hacer. Los domingos a la mañana hacía cuentas pensando que ya llegaría ese día tan soñado. Iba al bingo y creía que le iba a ganar a las maquinitas. Nunca me pasó. Sí recuerdo que una vez ganamos y nos compramos un sommier. Yo no heredé nada, oficio, casa y mucho menos, fortuna. Nada de nada. Muchos años alquilando casas, donde el destino, o mejor dicho el alcance económico, nos permitiera. Y contando las monedas, y si las monedas no alcanzaban nos teníamos que ir. Cuando nos acomodábamos un poco, garrotazo y de nuevo para atrás. Pero sólo retrocedía para tomar fuerzas y arrancar de nuevo. Jamás me levanté tarde. Jamás me quedé en la cama pensando que no se puede. Siempre mi mente era, y sigue siendo, positiva. Yo veía barro y pasaba pensando que no me iba a ensuciar. No tenía miedo a fracasar de nuevo, me seguía diciendo a mí mismo que había que intentar. Hasta publiqué en Mercado Libre, gracias a una idea de Jessica, que un día me dijo “¿por qué no hacés un asado a domicilio?”. Y bueno, otra changa más. Total, de caradura nadie me gana.

Fácil sería que me dieran un préstamo o una casa. Un solo amigo rompió el chanchito y me dio sus ahorros para que pueda comprarme una guillotina de mesa en el 2001. Y ese amigo es el Pela. Hoy es mi ingeniero e instalador de todas las pantallas. Pudimos hacer el tratamiento con la plata de las máquinas de helado. Y la recompensa lo fue todo: queríamos ser padres y lo fuimos. Nacieron Ornella y Berenice. Ellas son mis ángeles. A partir de ahí, mi vida cambió. Por ellas doy mi piel, mi vida, todo. Cuando ellas vinieron no habíamos pagado el alquiler de la casa donde vivíamos. A sus tres meses recibí ese llamado tan hermoso preguntándome si vendía pantallas aunque no tenía idea lo que eran. ¡Sí! Aunque no lo crean, ahí empezó este sueño tan hermoso que vivo hoy. ¡Cómo no ser feliz! Cómo no ser positivo si tengo lo que quiero. Cómo no estar contento si llegue a esto que tanto busqué. Y sí que lo busqué, eh. Siempre decía “ya va a llegar ese día”. Lo dije siempre, porque siempre lo imaginé. Lo soñé. Soñé casa, auto, viajar. Pero también soñaba ver personas felices. Soñaba ayudar a mi familia. Hoy puedo decir que cumplí y sigo cumpliendo mis sueños. ¿Saben lo que es trabajar con tu familia y amigos del alma? Saber que podes protegerlos y compartir todo lo bueno que te pasó, y te sigue pasando. Dejando rencores, odios, malos recueros.

No sé lo que es odiar, no sé lo que es la envidia, no tengo rencor. Sólo tengo amor y felicidad para brindar. ¡Qué me hablan de que no se puede! ¡Qué me hablan de sacrifico! ¡Qué me hablan de no intentar! Cuando pude, pagué todas mis deudas del pasado. Después de 2, 3, 4 años. Tardé, pero lo hice. Tengo la cabeza al frente como un león y rujo como él. Me hago sentir, porque me siento fuerte. Siempre lo fui y hoy más, porque muchas personas dependen de mí. Yo atiendo todos los días, jamás desconecto mi teléfono. Esté donde esté. En China, en Miami, en Dubai, en Dominicana o en donde sea. Aprendí a lo largo de mi vida dos cosas: valores y respeto. De la nada se puede hacer todo, y de ese todo tenés que compartir. Eso te va a hacer feliz y vas a hacer felices a muchas personas, para que el día que te toque partir lo puedas hacer en paz. Me queda un largo camino por delante. Y mi fin es que se me recuerde con un solo lema: JAMÁS BAJES LOS BRAZOS.

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13 Mayo, 2020 | Chilecito

Siempre es bueno mirar hacia atrás para saber de dónde se viene y tener mucho más claro hacia dónde se va. Revisando fotos viejas me encontré con esta, de una pantalla 3×2 que instalamos en Chilecito cuando esta historia recién comenzaba.

Era la tercera instalación que hacíamos y el engranaje aún no estaba del todo aceitado. Marcos, el cliente, compró la pantalla conociéndonos por internet y la única manera que teníamos de retirar la seña era viajar 17 horas hasta Chilecito, cobrar y volver en el día. Tan en el día, que entre la llegada del micro de ida y la salida del de vuelta, tenía sólo una hora y media para retirar la plata de la panadería de Marcos. De yapa, me pasé todo el camino pensando si él había entendido bien el monto del adelanto. Mi duda pasaba por un cero de diferencia. Un cero puesto a la derecha, obviamente. Vale aclarar que ese fue mi primer viaje largo, pero valió la pena, no sólo porque el cliente sí había entendido bien la cifra, sino porque aproveché el tiempo para leer entero el libro El Secreto, que siempre lo recomiendo cuando alguien me pregunta.

Llegué a Buenos Aires y al día siguiente me llamó Marcos. “Javi, tengo un problema”, me dijo. Lo primero que pensé fue cómo le iba a devolver la plata. Lejos de eso, me contó que enfrente de su local iban a poner una pantalla y que necesitaba que le hiciéramos la instalación lo antes posible. Llamé a mi proveedor para apurar los tiempos, pero eso iba a costar un 10% más. Le trasladé el mensaje a Marcos que aceptó sin problemas. Claro, eso significaba un nuevo viaje a Chilecito para retirar el monto agregado. Repetí el viaje, otros dos días entre ida y vuelta. Tras dos días de descanso en Buenos Aires, contraté un flete para la pantalla, y junto a mi equipo a bordo de mi camioneta partimos nuevamente para Chilecito. Esta vez con una pequeña diferencia. Las 17 horas las tenía que pasar manejando, en lo que era mi primer viaje tan largo como chofer en una ruta que, de más está decir, no conocía.

Así, junto a Rodrigo, Leonel y Gino, emprendimos el viaje que fue toda una odisea. La noche nos encontró en las Altas cumbres de Córdoba, yo no veía nada y era el que más miedo tenía. Para colmo, Rodrigo no tuvo mejor idea que poner audios de historias de terror. Un escenario único, que se hizo más intenso cuando paramos en un humilde hotel donde se escuchaban los ruidos de todo tipo de animales.

Una vez llegado a Chilecito me esperaba otro desafío. Jamás había instalado una pantalla y ahí estaba, con todas las herramientas como si fuera un Maestro mayor de obras. Lo bueno: nos dejaron la llave de la panadería, que cerraba al mediodía, y a cada rato nos tomábamos el café con leche con las mejores medialunas. Finalmente, con un hermoso paisaje de fondo, instalamos la pantalla y la probamos con las imágenes de la película Iron Man 3. A los pocos minutos la gente se fue acercando a la plaza para mirar la pantalla e incluso nos pedían que la pusiéramos de nuevo.

Son muy lindos los recuerdos de aquellas primeras épocas en las que había que poner el pecho para sostener un negocio que recién empezaba, pasando por todas las actividades desde que el cliente pedía la pantalla hasta que probábamos que anduviera todo bien. Hacerse de abajo no sólo es importante para saber de dónde se viene sino para entender el proceso y valorar el gran trabajo que realizan los chicos del equipo.

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29 Abril, 2020 | Problemas

Les voy a contar una historia que ocurrió allá por el año 2009, cuando decidimos apostar a tener otro ingreso de dinero para realizar el tratamiento para poder tener a las mellis. Nos estábamos moviendo por cielo y tierra pero cada vez se hacía más difícil. Con Jessica nos moríamos de ganas de ser papás, pero no encontrábamos la forma de lograrlo. En pocas palabras, teníamos un problema, pero no podíamos resolverlo. Sin embargo, una tarde pasó algo que me hizo ver las cosas de otra manera.

Por aquel entonces necesitábamos dinero y la imprenta no dejaba mucho, así que decidimos fabricar helado. Sí, así es, soy maestro heladero también, y voy a contarles algo cómico. Era un sábado de noviembre, con 29 grados de temperatura y un sol hermoso. El cielo estaba celeste y apenas se veían unas pocas nubes blancas. Mi hermano Leo, con la bici, llevaba pedidos. El teléfono sonaba, mamá atendía y anotaba. Jessica y yo preparábamos los potes, y de paso nos robábamos alguna cucharada. Ese día me cargaban porque también vendíamos helado de palito de crema, y había uno que tenía una carita amarilla, con pelo y barba marrón. Me decían que se parecía a mí. Al principio nos reíamos todos, pero después de un rato el chiste ya cansaba.

En un momento en que me encontraba solo, entró una señora de unos 35 años, rubia, alta, muy refinada para lo que era nuestra heladería.

– ¡Buenas tardes!
– Buenas tardes. Le digo yo.

Antes de continuar, les cuento un poco cómo estaba armada la heladería. Tenía dos entradas. Por la izquierda entrábamos nosotros, que atendíamos, y por la derecha entraban los clientes. A su vez, los clientes se apoyaban en una ventana, y por ahí los atendíamos. Ellos podían ver el cartel con los gustos y cuatro pozos de frío, donde guardábamos el helado. Los restantes cuatro pozos no los veían los clientes. Vuelvo a la señora. -¿Me das un cucurucho?- me dice la rubia.

En ese momento mi cara se transformó. Vuelvo a abrir un paréntesis. La que preparaba los cucuruchos era Jessica, yo nunca había armado uno. Sabía realizar el resto de las tareas, pero esa específicamente no. Y como dije antes, en ese momento Jessica había salido. Cierro paréntesis. -¿No preferís un cuarto? Por la misma plata te entra más helado-. Le sugerí.
-¡No! Te pedí un cucurucho-. Respondió firme.

Empecé a transpirar. No estábamos en momentos de perder clientes y mucho menos por un motivo así. La mujer no debía entender absolutamente nada. Con la frente sudándome y todo colorado:

-¿De qué gustos lo querés?- Pregunté. -Dulce de leche granizado y frutilla a la crema. Por favor, el dulce abajo y arriba la frutilla.

Con los guantes transparentes ya puestos, saqué el pote de dulce de leche que estaba enfrente de la clienta. Relleno el cucurucho y me voy hacia el otro lado de la heladería, donde está el pote de frutilla a la crema. Con mi mano izquierda tenía el cucurucho y con la derecha la cuchara con la que le iba agregando la frutilla. “¿Y ahora cómo le doy forma?”, pensé. Sin dudarlo demasiado, solté la cuchara y empecé a moldearlo con la mano cual castillo de arena, hasta que se viera como un cucurucho casi perfecto, de esos que sólo existen en los carteles de las heladerías.

Con mi mejor cara me acerqué a la ventanilla, se lo extendí a la clienta, que muy contenta me dijo:

-¡Es perfecto!
-Y sí, señora, son años-. Respondí con una sonrisa.

A veces hay que buscarle una salida a los problemas antes de empezar a sufrir por ellos. Ese cucurucho, en principio insignificante, me había mostrado que siempre hay una solución, tanto para quedar bien con una clienta como para la dificultad que teníamos en ese momento para tener hijos. Sólo es cuestión de tomarse un tiempo, confiar en uno mismo y saber leer el problema para que deje de ser problema.

JBLB 🦁

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23 Abril, 2020 | Golpes

Golpes. Golpes fuertes que molestan. Golpes suaves que duelen . Golpes tiernos que no se sienten. Golpes que no los sentimos pero están. Golpes y más golpes. Todos recibimos golpes, nadie se escapa de ellos. La noticia misma puede ser un golpe fuerte. O no. Alguien nos dejó en la Tierra para que aprendamos a afrontar los golpes. Alguien nos dijo acá “estas acá, hacé acá, sentí”. Lo más duro es soportar el golpe y la sabiduría está en saber cómo hacer que nos duela menos. Los podemos esquivar, pero eso sería escaparles. También los podemos afrontar, luchar contra ellos.

Si lo esquivas, jamás vas a saber si estás preparado para la lucha de la vida. Si los afrontas, el golpe puede ser fuerte, pero seguro no te derribará. Siempre hay que enfrentar los golpes de la vida, sin importar lo duros que puedan ser. Por más que el dolor no pueda evitarse, por más que no duela hasta el alma. Nacimos sin saber qué hacer y crecimos sabiendo qué hacer. Uno elige su camino y los riesgos que corre, pero jamás debe esquivar los golpes. Enfrentá a la vida y demostrá que podés. Luchá. Luchá hasta desvanecer, que no te atrapen las garres del “no puedo”, que lluevan lágrimas de tu cara, y cuando te mires al espejo y te veas destrozado de dolor, mirá para atrás y decí ¡lo logré! Ahí serás condecorado con la medalla de la valentía y dejarás valores a los tuyos, y ellos después aprenderán del maestro que derrotó al golpe.

Jamás descuides lo que amás por esquivar un golpe, porque nunca te lo perdonarás. Sé valiente, sé vos. Sé el David de tu vida y enfrentá sin miedo los grandes golpes de Goliat.

JBLB 🦁

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15 Abril, 2020 | Soy Ramón

Golpes. Golpes fuertes que molestan. Golpes suaves que duelen . Golpes tiernos que no se sienten. Golpes que no los sentimos pero están. Golpes y más golpes. Todos recibimos golpes, nadie se escapa de ellos. La noticia misma puede ser un golpe fuerte. O no. Alguien nos dejó en la Tierra para que aprendamos a afrontar los golpes. Alguien nos dijo acá “estas acá, hacé acá, sentí”. Lo más duro es soportar el golpe y la sabiduría está en saber cómo hacer que nos duela menos. Los podemos esquivar, pero eso sería escaparles. También los podemos afrontar, luchar contra ellos.

Si lo esquivas, jamás vas a saber si estás preparado para la lucha de la vida. Si los afrontas, el golpe puede ser fuerte, pero seguro no te derribará. Siempre hay que enfrentar los golpes de la vida, sin importar lo duros que puedan ser. Por más que el dolor no pueda evitarse, por más que no duela hasta el alma. Nacimos sin saber qué hacer y crecimos sabiendo qué hacer. Uno elige su camino y los riesgos que corre, pero jamás debe esquivar los golpes. Enfrentá a la vida y demostrá que podés. Luchá. Luchá hasta desvanecer, que no te atrapen las garres del “no puedo”, que lluevan lágrimas de tu cara, y cuando te mires al espejo y te veas destrozado de dolor, mirá para atrás y decí ¡lo logré! Ahí serás condecorado con la medalla de la valentía y dejarás valores a los tuyos, y ellos después aprenderán del maestro que derrotó al golpe.

Jamás descuides lo que amás por esquivar un golpe, porque nunca te lo perdonarás. Sé valiente, sé vos. Sé el David de tu vida y enfrentá sin miedo los grandes golpes de Goliat.

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